
Fragmentación del bosque semideciduo en el sector Caña Brava del cantón Santa Ana
2025. 18(1): 64-70 Ciencia y Tecnología. 65
Introducción
Los bosques son ecosistemas vitales para la vida en la
tierra, albergan biodiversidad de especies vegetales y
animales, prestan servicios ecosistémicos, así como de
soporte, regulación y benecios socioculturales, los cuales
son considerados bienes comunes. Sin embargo, no son
valorizados ni valorados, a n de garantizar su permanencia y
resiliencia en benecio de las presentes y futuras generaciones.
Entre la diversidad de bosques existentes, se pueden clasican
en: bosques templados, boreales, subtropicales y tropicales, en
este último, encontramos el bosque semideciduo, compuesto
por especies de hojas caducifolias y no caducifolias.
Para Capote y Berazaín (1984) los bosques semideciduos
son formaciones vegetales con una presencia del 40 al 65%
de elementos caducifolios, que están situados según Josse
et al. (2003) en las crestas y laderas de los cerros, capturan
la humedad de las nubes y estimulan el crecimiento de
especies vegetales tales como, cochlospermum vitifolium,
Pseudobombax millei y Triplaris cumingiana según
Chinchero et al. (2013). No obstante, el bosque semideciduo,
experimenta cambios signicativos, debido a las actividades
antrópicas, como la agricultura, ganadería y los asentamientos
humanos, por lo que Sanmartín et al. (2016) indican que es
necesario extender la base del conocimiento cientíco sobre
estos ecosistemas, debido a la importancia ambiental y
económica que brindan.
Para Arroyo y Mandujano (2007) y Arasa-Gisbert et al.
(2021) la fragmentación se puede denir como un proceso que
resulta en la pérdida de continuidad de un determinado hábitat,
transformándose en parches aislados de menor tamaño, en
una matriz de hábitat diferentes al original, mientras que,
Navarro et al. (2015) y Hernández et al. (2022) indican que la
fragmentación produce cambios importantes en la estructura
de las poblaciones y comunidades bióticas, afectando su
funcionamiento y prestación de servicios ambientales, por lo
tanto, implica la pérdida de continuidad de un ecosistema.
Según Sánchez y Reyes (2015) y Lorenz et al. (2017) la
causa principal subyace en el crecimiento insostenible de las
economías de las naciones, que origina catástrofes ecológicas
y la reducción de los niveles de vida. Este proceso de
transformación degrada las áreas biológicas en poco tiempo y
genera pérdidas en gran parte de la biota local.
Inicialmente, la pérdida de biodiversidad y la degradación
del recurso suelo, se vuelve evidente, sigue el cambio del
paisaje, la ampliación de la frontera agrícola, la alteración
del ciclo del agua y la reducción de los medios de vida que
benecian a las comunidades. Estas causas y efectos, son
relacionadas como parte del cambio climático al haberse
liberarado grandes cantidades de dióxido de carbono
almacenado en la cobertura destruida. En países del trópico
como Ecuador, esta transformación se genera, por el
desplazamiento de la cobertura forestal a áreas de cultivos y
pastos, la construcción de carreteras y el desarrollo urbano,
marcando una pérdida a nivel nacional cercana al 80%.
Otavo y Echeverría (2017) y Sahagún y Reyes (2018)
concuerdan que en el país, el cambio de uso del suelo deteriora
la biodiversidad, incrementa la cantidad de parches, provocan
pérdida de bosques y selvas, teniendo efectos devastadores
para las poblaciones y comunidades de ora y fauna. Esta
problemática, tambien es evidente en Manabí, según el Plan
de Desarrollo y Ordenamiento Territorial de la provincia
(PDOT Manabí, 2021) la agricultura y ganadería desde la
década de los 90 se ha incrementado en 55 000 ha, y solo la
cadena agropecuaria ocupa una media de 1,6 millones de ha.
La agricultura, ocupa una supercie de 233,78 ha, destacando
el cacao, café, plátano, palma aceitera; en el caso de los
cultivos de ciclo corto como el maíz, arroz, hortalizas, se tiene
una media de 112,81 ha.
En el cantón Santa Ana, las prácticas agropecuarias son
manejadas por el 42% de la población económicamente
activa, estas prácticas se siguen ampliando en desmedro de las
áreas que poseen fragmentos de bosques, además se originan
por el mal uso del fuego, problemas ambientales que son
percibidos en la comunidad y al mismo tiempo defendidas
como prácticas culturales, por disminuir los costos de jornales
en la limpieza del terreno y el manejo de desechos de cosechas
anteriores. Con la nalidad de contar con información de
la zona, se planteó analizar la fragmentación del bosque
durante el período 2015-2021, en la comunidad Caña Brava
de Santa Ana y enunciar los principales cambios suscitados
en la cobertura vegetal, principalmente por las actividades
agrícolas.
Materiales y métodos
Caracterización del área de estudio
Según el Plan de Desarrollo y Ordenamiento Territorial
(PDOT Santa Ana, 2019) el cantón Santa Ana de Vuelta Larga
está ubicado geográcamente en el centro este de la provincia
de Manabí, a 1°12’24.9”S de latitud Sur y 80°22’06.2”W de
longitud Oeste. Su altitud es de 50 m.s.n.m. y su zona más
elevada alcanza una altura de 400 m.s.n.m. La comunidad
Caña Brava se encuentra situada a 2,4 km de la cabecera
cantonal como se aprecia en la Figura 1.
Santa Ana se caracteriza por un clima tropical seco con
las estaciones de invierno y verano bien diferenciadas, la
temperatura, se presenta calurosa, no solo en la estación del
invierno, sino que se prolonga durante toda la estación de
verano. La precipitación promedio en el área es de 1 061 mm
por año, y la temperatura media es de 24 °C con una variación
baja a lo largo del año. En el área, se encuentran suelos de
textura arcillosa-arenosa a franco arcillosa-limosa. Los suelos
más profundos se encuentran en las partes bajas del valle, son
de origen aluvial, y apropiados para el uso agrícola y ganadero
(PDOT Santa Ana, 2019).