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Ciencias Forestales/ Forest Sciences
Revista Ciencia y Tecnología (2025) 18(1) p 48 - 63 ISSN 1390-4051; e-ISSN 1390-4043 https://doi.org/10.18779/cyt.v18i1.828
Diagnóstico del uso del fuego en actividades agrícolas en el sitio Estancia Vieja, cantón Portoviejo,
Manabí, Ecuador
Diagnostic of the use of re in agricultural activities at the Estancia Vieja site, Portoviejo canton, Manabí, Ecuador
Vielka Monserrate Quijije Briones
1
, Marcos Pedro Ramos Rodríguez
1
, Daniel Gustavo Villavicencio Valdez
1
,
Tayron Ornar Manrique Toala
1
1
Universidad Estatal del Sur de Manabí, Ecuador.
Autor de correspondencia: marcos.ramos@unesum.edu.ec
Recibido: 14/02/2024. Aceptado: 05/09/2024
Publicado el 15 de enero de 2025
Resumen
E
l uso del fuego por parte de los agricultores ha sido
por décadas una práctica común a nivel mundial. El
objetivo de este trabajo fue diagnosticar el uso del fuego
en actividades agrícolas en el sitio Estancia Vieja, cantón
Portoviejo, Manabí, Ecuador. Para el desarrollo de la
investigación se utilizó un diseño no experimental transversal
de tipo descriptivo. El tamaño de la muestra se calculó con
el software Decision Analyst STATSTM 2.0. La información
se obtuvo aplicando un cuestionario semiestructurado a 123
productores agrícolas. El análisis estadístico se realizó con
el programa SPSS (Versión 22.0). Los focos de calor para el
contraste con los meses en que más se usa el fuego fueron
obtenidos de Fire Information for Resource Management
System. En la localidad, el uso del fuego en las actividades
agrícolas es común, fundamentalmente para limpieza de
terrenos destinados a la implementación de cultivos agrícolas.
Los encuestados mostraron tener conocimientos sobre horas
y meses en que deben quemar para obtener el objetivo de
eliminar la mayor cantidad de residuos de cultivos y malezas,
así como sobre la forma de quemar dichos combustibles en
dependencia de la cantidad existente de los mismos y sobre
las medidas de prevención que observan antes de quemar.
Estas informaciones fundamentan la toma de decisiones
en el ámbito del manejo integral del fuego. Se sugiere
desarrollar investigaciones similares en otras localidades, pero
considerando la relación del uso del fuego con condiciones
meteorológicas, comportamiento del fuego y sus efectos sobre
el medio ambiente.
Palabras clave: focos de calor, incendios forestales, manejo
del fuego, quemas agropecuarias.
Abstract
T
he use of re by farmers has been a common practice
worldwide for decades. The objective of this work was to
diagnose the use of re in agricultural activities at the Estancia
Vieja site, Portoviejo canton, Manabí, Ecuador. For the
development of the research, a non-experimental, descriptive,
cross-sectional design was used. The sample size was
calculated with the Decision Analyst STATSTM 2.0 software.
The information was obtained by applying a semi-structured
questionnaire to 123 agricultural producers. The statistical
analysis was performed with the SPSS program (Version
22.0). The hot spots for contrast with the months in which
re is most used were obtained from the Fire Information
for Resource Management System. In the locality, the use of
re in agricultural activities is common, mainly for clearing
land destined for the implementation of agricultural crops.
The respondents showed that they have knowledge about
the hours and months in which they should burn in order to
achieve the objective of eliminating the greatest amount of
crop residues and weeds, as well as about the way to burn
these fuels depending on the existing quantity of them and
about the prevention measures they observe before burning.
This information supports decision-making in the eld of
integrated re management. It is suggested that similar
research be carried out in other localities but considering the
relationship of the use of re with meteorological conditions,
re behavior and its eects on the environment.
Keywords: hotspots, forest res, re management,
agricultural burning.
Diagnóstico del uso del fuego en actividades agrícolas en el sitio Estancia Vieja, cantón Portoviejo, Manabí, Ecuador
2025. 18(1): 48-63 Ciencia y Tecnología. 49
Introducción
Los humanos y sus ancestros son únicos por ser una especie
que produce fuego, pero los incendios “naturales”, es decir,
independientes de los humanos, tienen una historia geológica
antigua en la Tierra. Los incendios naturales han inuido en
la evolución biológica y los ciclos biogeoquímicos globales,
haciendo que el fuego sea parte integral del funcionamiento
de algunos biomas (Bowman et al., 2011). El fuego de la
naturaleza ha existido desde que las plantas colonizaron
los continentes hace unos 420 millones de años. El fuego
antropogénico ha existido de alguna forma durante la mayor
parte del Pleistoceno, probablemente 2 millones de años o
más, aunque se convirtió en una presencia planetaria creciente
durante todo el Holoceno, los últimos 10000 años. Durante
el último siglo la Tierra tuvo demasiado fuego malo, muy
poco fuego bueno y demasiada combustión en general. No fue
simplemente la relación indirecta del fuego con el clima lo
que se trastornó: se trastornó toda la presencia del fuego en la
Tierra. La suma de las prácticas de la humanidad en materia de
incendios ha superado la disposición existente de obstáculos
y barreras ecológicas. El fuego está creando las condiciones
para más incendios. Las excesivas quemas están impulsando
a la Tierra hacia una era del fuego, el Piroceno (Pyne, 2021).
Los pueblos indígenas y tradicionales de todo el mundo
han utilizado el fuego para manipular su entorno durante miles
de años. Estas prácticas de larga data aún continúan y tienen
una importancia considerable para los administradores de
tierras de la actualidad (Raish et al., 2005). Los practicantes
tradicionales del fuego en todo el mundo utilizan elementos
comunes del conocimiento sobre el fuego. La longevidad de
los conocimientos y prácticas tradicionales sobre incendios
enfrenta serias amenazas precisamente en el momento en que
el cambio climático promete interrupciones en la actividad
de los incendios que serán problemáticas tanto para las
sociedades indígenas como para las no indígenas (Human,
2013). El conocimiento histórico que se tiene de las quemas
por parte de los pueblos originarios contribuye a entender el
papel que cumple el fuego en ecosistemas naturales tropicales
y templados (Huertas-Herrera et al., 2019), dado que este
elemento es un componente esencial de los ecosistemas que
garantizan la sostenibilidad de sus procesos y comunidades
(Aponte et al., 2016). Se espera que los impactos variables del
cambio climático redenan la ecacia del uso del fuego como
herramienta (Russell et al., 2024).
En Ecuador existe una alta propensión a la ocurrencia
de incendios forestales debido a sus condiciones climáticas
y ecosistémicas propias de la zona tropical, ocasionalmente
producto de la negligencia en las prácticas productivas
(Consorcio para el Desarrollo Sostenible de la Ecorregión
Andina [CONDESAN], 2023). También en otras partes del
mundo el uso del fuego en la agricultura se reconoce como
una de las casuas de los incendios forestales. Tal como ocurre
en México (Martínez Torres y Pérez Salicrup, 2018); en el área
de reasentamiento de Chakari, Kadoma, Zimbabwe, donde
las principales causas humanas de los incendios forestales
son la quema de residuos de cultivos y preparación de la
tierra, así como la quema de los alrededores de las granjas
para mejorar la visibilidad (Chinamatira et al., 2016); o en
Sumatra y Kalimantan lugares donde las aldeas con mayor
probabilidad de sufrir incendios tienden a ser más remotas,
estar considerablemente menos desarrolladas y tener un
historial de uso del fuego para la agricultura (Edwards et al.,
2020).
El uso del fuego es una práctica alternativa en las zonas
rurales, ya que es una técnica eciente y de bajo costo
desde el punto de vista de los productores (Manrique Toala
y Ramos Rodríguez, 2022a), siendo el maíz (Zea mays L.)
uno de los cultivos más importantes para la alimentación
de los ecuatorianos ya que su producción provee la materia
prima para la agroindustria y la alimentación humana (Vera
Aviles et al., 2023). El problema es que a veces el fuego se
sale de control, iniciándose así una cantidad considerable de
incendios forestales, los cuales de acuerdo con Souza-Alonso
et al. (2022), son responsables de una pérdida sustancial de
los servicios de los ecosistemas forestales en todo el mundo
y representan una de las principales fuerzas impulsoras de la
degradación de los bosques en América Latina y el Caribe.
Según Faúndez Pinilla et al. (2023), el patrimonio natural
y los procesos ecológicos que albergan las áreas silvestres
protegidas se ven constantemente amenazadas por los
incendios forestales.
Las costumbres ancestrales relacionadas con el uso del
fuego no se pueden eliminar solo con su prohibición. En
lugares donde se ha hecho esto, no se han obtenido buenos
resultados. Entonces, es importante concientizar a la población
en general y muy en particular a las poblaciones del bosque y
sus colindancias (Ramos et al., 2018).
Los incendios forestales son modicadores clave de los
ecosistemas que afectan los atributos biológicos, químicos
y físicos de los suelos forestales (Agbeshie et al., 2022). La
profundidad de suelo afectada, así como la magnitud de los
cambios, dependen de la intensidad del fuego y de los umbrales
de temperatura de sus componentes orgánicos y minerales. La
característica física del suelo más afectada por el fuego es
la estructura u organización de agregados. Asimismo, en los
suelos quemados se verican incrementos de la hidrofobicidad.
Ambos efectos modican, a su vez, las propiedades hídricas
de los suelos, disminuyendo la inltración e incrementando
los riesgos de erosión (Minervini et al., 2018). No obstante,
durante quemas experimentales en Portugal se obtuvo que la
erosión posterior tanto a incendios como a quemas controladas
fue menor que la causada por algunas otras formas comunes
de alteración del suelo, por ejemplo, tipos de labranza, e
incluso la de los matorrales no perturbados en áreas de
baja precipitación de la región (Shakesby et al., 2015). Las
quemas prescritas constituyen claramente una perturbación
sobre el medio ambiente (positiva, neutra o negativa según
Quijije et al., 2025
2025. 18(1):48-63
Ciencia y Tecnología.50
la propiedad del suelo estudiada), pero la mayoría de los
estudios reportan una buena recuperación y sus efectos
podrían ser menos pronunciados que los de los incendios
forestales debido al limitado calentamiento del suelo y a la
menor intensidad y severidad del fuego (Alcañiz et al., 2018).
Durante una quema experimental con diferentes patrones de
ignición en el páramo andino en el sur de Ecuador, Carrión-
Paladines et al. (2023), obtuvieron que la baja severidad de
las quemas experimentales no afectó las propiedades físico-
químicas de los suelos y por lo tanto, la calidad del suelo no
se vio alterada. Por otra parte Wanchuk et al. (2024), sugieren
que el fuego aumenta la concentración mineral del forraje de
los pastizales, por lo que la quema prescrita tiene el potencial
de reducir los costos de suplementación mineral y mejorar el
rendimiento de las vacas.
Considerando la problemática descrita anteriormente
este trabajo tuvo como objetivo diagnosticar el uso del fuego
en actividades agrícolas en el sitio Estancia Vieja, cantón
Portoviejo, Manabí, Ecuador.
Materiales y métodos
Caracterización del Área de Estudio
El sitio Estancia Vieja pertenece a la parroquia Colón, una de
las nueve parroquias rurales que tiene el cantón Portoviejo,
provincia de Manabí, Ecuador, y está ubicada al sur-oeste de la
ciudad (Figura 1). El cantón Portoviejo tiene una extensión de
957,74 km
2
que representa el 5% del área total de la provincia
de Manabí, limitando al norte con los cantones Rocafuerte,
Sucre, Junín y Bolívar, al sur con el cantón Santa Ana, al este
con los cantones Pichincha y Santa Ana y al oeste con los
cantones Montecristi y Jaramijó.
De acuerdo con CLIMATE-DATA.ORG (2021) el clima
de Portoviejo según la clasicación climática de Köppen y
Geiger es Aw (tropical de sabana) con una altitud de 41 m. La
temperatura media anual es de 24,0 °C con una precipitación
promedio anual de 1109,0 mm en el periodo de 1991-2021. El
mes más seco es agosto con 16,0 mm seguido de octubre con
21,0 mm. La mayor parte de la precipitación cae en febrero,
promediando 264,0 mm (Figura 2). La precipitación varía
248,0 mm entre el mes más seco y el mes más húmedo.
Figura 1. Ubicación del área de estudio
Figura 2. Climograma del cantón Portoviejo (1991-2021)
Fuente: Modicado de CLIMATE-DATA.ORG (2021)
Diagnóstico del uso del fuego en actividades agrícolas en el sitio Estancia Vieja, cantón Portoviejo, Manabí, Ecuador
2025. 18(1): 48-63 Ciencia y Tecnología. 51
Recolección y análisis de los datos
Para el desarrollo de la investigación se utilizó un diseño no
experimental transversal de tipo descriptivo. La población
de referencia fueron 675 productores agrícolas que viven o
trabajan la tierra en el sitio Estancia Vieja, con edades entre
25 y 74 años, edades en las que según Ramos-Rodríguez et
al. (2022), las personas tienen mayor conocimiento sobre
el tema de la investigación y posibilidades de completar
el cuestionario. El tamaño de la muestra se calculó con
el software Decision Analyst STATS
TM
2.0 utilizando una
desviación estándar de la población de 0,5; un valor de Z del
95% de conanza y un valor de error muestral del 8% (0,08)
con lo que se obtuvo un valor de 123 productores a encuestar.
Para la recolección de los datos se aplicó un cuestionario
semiestructurado con preguntas abiertas y cerradas en el
que se incluyeron preguntas sobre: a) Características de los
encuestados, b) Usos tradicionales del fuego en el área, y
c) Conocimientos sobre técnicas para realizar las quemas y
efectos del fuego, siguiendo a autores como Bonm et al.
(2003); de Assunção et al. (2017); Ramos-Rodríguez et al.
(2021, 2022) y Manrique-Toala et al. (2022b).
Con todas las preguntas del cuestionario se elaboró una
base de datos con ayuda de la hoja de cálculo Microsoft
Excel. El análisis estadístico se realizó con el programa SPSS
Statistics for Windows (Versión 22.0) (IBM Corp., 2013). Las
frecuencias obtenidas en los resultados son referentes a las
variables del cuestionario, donde a veces una misma persona
podía seleccionar más de una opción, por lo que los porcentajes
no están calculados siempre en base a 123 encuestados. Para
el análisis de la relación entre variables se utilizaron tablas de
contingencia expresándose la misma con la prueba estadística
no paramétrica de Chi cuadrado. Se consideró un nivel de
signicancia de 0,05 (p=0,05).
Para el caso de las características asociadas a los usos del
fuego, a los conocimientos ancestrales sobre las técnicas para
llevar a cabo las quemas y los efectos del fuego, así como la
capacitación se calculó el nivel de delidad de la información
(LIF) y el factor de consenso entre informantes (ICF) a través
de las Ecuaciones 1 y 2 (Díaz et al., 2023).
(1)
Donde Ip es el número de informantes que indican una
característica relacionada con el uso del fuego e Iu es el
número de informantes que indican todas las características
relacionadas con el uso del fuego. El valor alto de la LIF
conrma que se utiliza mucho una característica del uso del
fuego, mientras que el valor bajo de la LIF conrma una baja
frecuencia de la característica del uso del fuego. El LIF reeja
el grado de preferencia de una característica particular del uso
del fuego sobre otras.
(2)
Donde Nt es el número de informantes encuestados y Nur
es el número de informantes que indicaron el uso principal
que le están dando al fuego. Los resultados de la ICF varían
de 0 a 1, donde valores bajos (cerca de 0) muestran que una
característica del uso del fuego es común y hay intercambio de
información (o hay consenso entre los informantes). Cuando
se obtienen valores altos (cercanos a 1), muestran que una
característica del uso del fuego se realiza al azar o no hay
intercambio de información (no hay consenso) sobre su uso
entre los informantes.
Los datos sobre los meses en que más se usa el fuego
en Estancia Vieja fueron contrastados con los focos de
calor mensuales registrados durante el periodo 2013-2022
según datos obtenidos de Fire Information for Resource
Management System (NASA, 2023), a partir de consultas para
todo Ecuador. Se consideró la información del instrumento
Moderate-Resolution Imaging Spectroradiometer (MODIS)
ubicado en los satélites Terra y Aqua desde 1999 y 2002,
respectivamente. Posteriormente, a través de técnicas de
geoprocesamiento utilizando el software QGIS 3.16, se
recortó la parroquia Colón, a la cual pertenece el sitio Estancia
Vieja. Se generaron 12 mapas correspondientes a cada uno de
los meses del año.
Resultados
Características de los encuestados
En esta investigación participaron 123 personas, 34 de
ellas (27,6%) del sexo femenino y 89 (72,4%) del sexo
masculino. El 63,4% tenía edades entre 45 a 64 años. Todos
los encuestados armaron que trabajan la tierra de forma
manual y que utilizan fertilizantes químicos. Los cultivos
más mencionados fueron maíz (Zea mayz L.) y maní
(Arachis hypogaea L.) con frecuencias relativas de 39,9 y
30,8%, respectivamente. También mencionaron al plátano
(Musa sp.) y al cacao (Theobroma cacao L.). Además de la
agricultura, realizan otras actividades económicas tales como
crianza de animales y ganadería, así como venta de comida
y de abarrotes. El 71,5% de las personas que participaron en
el estudio recibe una renta familiar mensual menor a 450,00
USD y el 28,8% entre 451,00 y 900,00 USD. En el 95,9% de
los casos el número de personas que integran las familias es
menor a 5 y el resto, entre 6 y 10 personas.
Usos tradicionales del fuego en el sitio Estancia Vieja
En el sitio Estancia Vieja el fuego se usa con diferentes
nalidades, siendo la más importante la limpieza de
terrenos para sembrar o plantar cultivos agrícolas (44,9%)
principalmente Zea mays L. y Arachis hypogaea L., mientras
que entre los benecios de usar el fuego mencionaron con
Quijije et al., 2025
2025. 18(1):48-63
Ciencia y Tecnología.52
mayor frecuencia ahorrar recursos nancieros y materiales
(39,3%), seguido de ahorrar tiempo (26,35%). Con respecto
a si conocen alguna alternativa para no usar el fuego, solo
el 17,1% respondió armativamente, mencionando entre
ellas usar maquinaria, elaborar compost con los residuos y
utilizarlos para alimento del ganado (Tabla 1).
Conocimientos sobre técnicas para realizar las quemas y
efectos del fuego
El 100,0% de los encuestados manifestaron que el uso del
fuego en el sitio es común y que lo utilizan en sus actividades
de trabajo, así como que no queman en fechas especícas,
mientras que el 98,4% dijo no hacerlo tampoco en una fase
especíca de la luna. El 1,6% respondió que queman cuando
hay luna llena o menguante, porque para ellos son las fases
lunares en las que se debe hacer limpieza a los terrenos
destinados para las siembras de cultivos agrícolas.
Los agricultores encuestados en el sitio Estancia Vieja
preeren quemar principalmente durante los meses de
noviembre (52,3%) y octubre (26,8%) (Tabla 2), lo cual
concuerda con la distribución mensual de los focos de calor
en la parroquia Colón durante el periodo 2013-2022 (Figura
3) excepto para el caso del mes de mayo en el que se observa
gran cantidad de focos de calor, aunque todos corresponden
al año 2021. Según personal del cuerpo de Bomberos de
Portoviejo, esto puede deberse al uso del fuego luego de la
pandemia del COVID-19 la cual impidió hacerlo durante los
últimos meses del año.
Tabla 1. Frecuencias absolutas y relativas de la nalidad del uso del fuego, sus benecios y conocimiento sobre
alternativas a esta práctica
Variables Características Frecuencia absoluta Frecuencia relativa (%)
Finalidad uso del
fuego
Limpieza de terrenos para sembrar o plantar
cultivos agrícolas
174 64,0
Eliminar vegetación a orillas de las carreteras 49 18,0
Quema de pastos (potreros) 17 6,3
Hacer carbón 17 6,3
Limpieza de terrenos para sembrar o plantar
cultivos forestales
15 5,4
Total
272 100,0
Benecios uso
del fuego
Ahorrar recursos nancieros y materiales 103 39,3
Ahorrar tiempo 69 26,3
Aumentar o mejorar la cosecha de determinados
cultivos agrícolas
62 23,7
Lograr que el pasto se renueve 15 5,7
Eliminar garrapatas e insectos que molestan al
ganado
13 5,0
Total
262 100,0
Conocimiento de
alternativas para
no usar el fuego
No sé 53 43,1
No 49 39,8
21 17,1
Total 123 100,0
Tabla 2. Frecuencia absoluta y relativa de los meses en que se usa el fuego
Variable Características Frecuencia absoluta Frecuencia relativa (%)
Meses en que se usa el fuego
Agosto 7 4,6
Septiembre 5 3,3
Octubre 41 26,8
Noviembre 80 52,3
Diciembre 20 13,1
Total 153
100,0
Diagnóstico del uso del fuego en actividades agrícolas en el sitio Estancia Vieja, cantón Portoviejo, Manabí, Ecuador
2025. 18(1): 48-63 Ciencia y Tecnología. 53
Figura 3. Mapas de focos de calor de la parroquia Colón (2013-2022)
Tabla 3. Contingencia entre área promedio que queman y si lo hacen solos o acompañados
Área promedio que
queman
Queman solos
Total
n (%)
Siempre
n (%)
Nunca
n (%)
A veces
n (%)
< 1 ha 2 (28,6) 12 (10,7) 1 (25,0) 15 (12,2)
1,1 a 3 ha 4 (57,1) 32 (28,6) 2 (50,0) 38 (30,9)
3,1 a 6 ha 1 (14,3) 44 (39,3) 0 (0,0) 45 (36,6)
6,1 a 10 ha 0 (0,0) 19 (17,0) 1 (25,0) 20 (16,3)
> 10 ha 0 (0,0) 5 (4,5) 0 (0,0) 5 (4,1)
Total 7 (100,0) 112 (100,0) 4 (100,0) 123 (100,0)
Nota: n es el recuento; % dentro de la variable área promedio que queman.
En cuanto a las horas que preeren quemar, el 58,5% de
los productores encuestados señalaron que lo hacen durante
las horas de la mañana “porque no hay mucho sol que pueda
provocar los incendios”, el otro 35,0% manifestó que en horas
de la tarde “ya que hay más viento lo cual facilita el avance
del fuego”, mientras que el 6,5% preere quemar al mediodía
“por costumbre”. Con relación a la frecuencia del uso del
fuego el 88,6% de los encuestados armaron que queman
todos los años y el 11,4% cada dos años. La mayoría expresó
que queman siempre en los mismos lugares (61,8%).
Con respecto al área que queman, el 67,7% de personas
encuestadas dijeron que como promedio queman entre 1,0 y
6,0 ha, manifestando la mayoría (91,1%) que nunca lo hacen
solos, siendo acompañados como promedio por tres personas.
El 85,7% de los que queman solos, queman menos de 3 ha
(Tabla 3). La prueba de Chi cuadrado demostró que no existe
asociación estadísticamente signicativa entre las variables
área promedio que queman y si queman solos (χ
2
(8) = 8,997;
p = 0,343).
Las principales formas de quemar el combustible en la
localidad objeto de estudio es apilado en hileras (39,0%) y
dispersos en toda el área (36,6%), mientras que el resto lo hace
en pilas distribuidas por toda el área a limpiar. La mayoría de
las personas que participaron en la investigación ejecutan las
quemas a favor del viento (60,3%) y a favor de la pendiente
(39,7%); teniendo en cuenta como principales medidas de
prevención la observación y dirección del viento (28,1%) y la
construcción de brechas alrededor del área a quemar (26,5%)
(Tabla 4).
Quijije et al., 2025
2025. 18(1):48-63
Ciencia y Tecnología.54
Tabla 4. Frecuencias absolutas y relativas de la forma en que se quema el combustible, dirección en que hacen las
quemas y medidas de prevención para usar el fuego
Variables Características
Frecuencia
absoluta
Frecuencia relativa
(%)
Forma en que
se quema el
combustible
Apilado en hileras 48 39,0
Disperso en toda el área 45 36,6
En pilas dispersas por el área 30 24,4
Total 123 100,0
Dirección que se
hace la quema
A favor del viento 123 60,3
A favor de la pendiente 81 39,7
Total 204 100,0
Medidas de
prevención para
usar el fuego
Observar la velocidad y dirección del viento 123 28,1
Construir brechas alrededor del área a quemar 116 26,5
Observar la pendiente del terreno 81 18,5
Analizar el tiempo 65 14,8
Avisar a los vecinos 52 11,9
Avisar a las autoridades 1 0,2
Total 438 100,0
El 66,7% de los encuestados respondió que su área
de trabajo sí ha sido afectada por el fuego que viene de las
colindancias, expresando el 61,0% de las personas que a
ellos sí se les ha escapado el fuego de su área de trabajo a los
terrenos vecinos.
Para combatir el fuego que se ha escapado o se ha ido
de control el 32,8% de los encuestados armaron llamar a
los familiares y amigos, seguido por el 25,5% que llaman a
los vecinos. La técnica más utilizada para el combate es la
construcción de brechas de 3 a 4 metros de ancho alrededor
del área a quemar (55,2%). Las herramientas más utilizadas
son machetes (33,9%) y rastrillos (32,2%). Mientras que los
equipos de protección más usados son las botas (32,5%) y las
camisas de mangas largas (31,7%) (Tabla 5).
El conocimiento de los encuestados con respecto a
los efectos causados por el fuego sobre el suelo y el medio
ambiente en general se puede calicar de bajo. Expresaron no
saber si el fuego causa efectos sobre el suelo el 50,4% y sobre el
medio ambiente el 49,6%, respondiendo que no saben, varios
de ellos. No obstante, el 32,5% y el 43,0% dijeron que el fuego
causa efectos al suelo y al medio ambiente, respectivamente,
mencionando entre estos efectos la eliminación de nutrientes,
la disminución de la materia orgánica y la destrucción de
la capa de ozono. Según la prueba de Chi cuadrado existe
asociación estadísticamente signicativa entre las variables
efectos del fuego sobre el suelo y sobre el medio ambiente (χ
2
(4) = 98,009; p = 2,610x10
-20
) (Tabla 6).
Los productores encuestados manifestaron que el
conocimiento que tienen sobre el uso del fuego proviene
de sus abuelos (65,0%) y padres (25,2%). El 90,2% dijo no
haber recibido ninguna capacitación sobre el uso del fuego y
los incendios forestales. Aunque indicaron que han recibido
información sobre estos temas a través de medios tales
como televisión, radio, familiares y amigos, periódicos y
funcionarios gubernamentales, mencionados 60, 43, 24, 7 y 3
veces, respectivamente.
Diagnóstico del uso del fuego en actividades agrícolas en el sitio Estancia Vieja, cantón Portoviejo, Manabí, Ecuador
2025. 18(1): 48-63 Ciencia y Tecnología. 55
Tabla 5. Frecuencias absolutas y relativas de las personas llamadas para el combate de incendios, técnicas,
equipamientos y equipos de protección
Variables Características
Frecuencia
absoluta
Frecuencia relativa
(%)
Personas llamadas para el
combate de incendios
Familiares 67 32,8
Amigos 67 32,8
Vecinos 52 25,5
Bomberos 13 6,4
A nadie 2 1,0
ECU 911 2 1,0
Dejar que se apague solo 1 0,5
Total 204 100,0
Técnicas de combate
Construcción de brechas 116 55,2
Uso de ramas 48 22,9
Uso de tierra 33 15,7
Uso de agua 13 6,2
Total 210
100,0
Herramientas o medios
utilizadas para el combate
Machetes 122 33,9
Rastrillos 116 32,2
Ramas de árboles 48 13,3
Otros 41 11,4
Palas 33 9,2
Total 360 100,0
Equipos de protección
Otros 123 32,8
Botas 122 32,5
Camisas de manga larga 119 31,7
Gafas 7 1,9
Ropa de algodón 4 1,1
Total 375 100,0
Tabla 6. Contingencia entre efectos del fuego sobre suelo y sobre el medio ambiente
Efectos del fuego sobre
el suelo
Efectos del fuego sobre el medio ambiente
Total
n (%)
n (%)
No
n (%)
No sé
n (%)
35 (66,0) 2 (22,2) 3 (4,9) 40 (32,5)
No 15 (28,3) 5 (55,6) 1 (1,6) 21 (17,1)
No sé 3 (5,7) 2 (22,2) 57 (93,4) 62 (50,4)
Total 53 (100,0) 9 (100,0) 61 (100,0) 123 (100,0)
Nota: n es el recuento; % dentro de la variable independiente efectos del suelo.
Quijije et al., 2025
2025. 18(1):48-63
Ciencia y Tecnología.56
Nivel de delidad de la información (LIF) y factor de
consenso entre informantes (ICF)
Los resultados de los índices LIF y ICF de la información
recolectada para las preguntas con respuestas armativas (sí)
o negativas (no) (Tabla 7) indican que todos los encuestados
del sitio Estancia Vieja usan el fuego en sus áreas de trabajo
(LIF 100,0%) existiendo un alto consenso entre ellos (ICF
0,0). Resultado similar se obtuvo respecto a que no queman
en fechas ni en fase especícas de la luna (LIF 100,0%; ICF
0,0) y (LIF 98,4%; ICF 0,0), respectivamente.
La mayoría de los encuestados dijo que sus áreas de trabajo
han sido afectadas por fuegos que viene de afuera del área
de trabajo existiendo consenso entre ellos (LIF 66,7%; ICF
0,3). Resultado similar se obtuvo con relación a si el fuego se
les ha escapado de su área de trabajo (LIF 61,0%; ICF 0,4).
Respecto a la capacitación sobre el uso del fuego la mayoría
de los informantes respondió negativamente existiendo un alto
consenso entre ellos (LIF 90,2%; ICF 0,1).
La mayoría de los informantes en el sitio Estancia Vieja
preeren usar el fuego para limpieza de terrenos para sembrar
o plantar cultivos agrícolas (LIF 64,0%) existiendo consenso
entre ellos respecto a que esta característica es común (ICF
0,3). Además, la característica más frecuente respecto a los
benecios del uso del fuego es ahorrar recursos nancieros
y materiales (LIF 39,3%) aunque no existe un alto consenso
entre ellos (ICF 0,6). Así mismo, se destaca que el fuego se
utiliza mayormente en el mes de noviembre (LIF 52,3%)
con un grado medio de consenso entre los informantes
(ICF 0,5), preriendo las horas de la mañana (LIF 58,5%)
obteniéndose que existe bastante consenso al respecto de
esta característica (ICF 0,4). Existió una alta preferencia en
cuanto a que queman todos los años (LIF 88,6%) sobre lo
cual existe un alto consenso (ICF 0,1), similar a lo obtenido
para la característica no lo hacen solos (LIF 91,1%; ICF 0,1),
quemando en mayor medida el combustible apilado en hileras
(LIF 39,0%) para lo cual el consenso fue bajo (ICF 0,6). Gran
parte de los agricultores indicaron que ejecutan las quemas a
favor del viento (LIF 60,3%) mostrando un consenso alto (ICF
0,4), tomando como medidas preventivas a la observación de
la velocidad y dirección del mismo (LIF 28,1%) para lo cual
el consenso fue bajo (ICF 0,7) ocurriendo algo similar para
la característica construcción de brechas alrededor del área a
quemar (LIF 26,5%; ICF 0,7) (Tabla 8).
Tabla 7. Nivel de delidad de la información (LIF) y factor de consenso entre informantes (ICF) para las
características del uso del fuego en actividades agrícolas en el sitio Estancia Vieja
Características
(Sí) (No)
LIF (%) ICF LIF (%) ICF
¿Utiliza usted el fuego en su área de trabajo? 100,0 0,0 0,0 1,0
¿Quema usted en una fecha especíca? 0,0 1,0 100,0 0,0
¿Quema usted en una fase especíca de la luna? 1,6 1,0 98,4 0,0
¿Alguna vez su área de trabajo ha sido afectada por fuego que viene de
afuera de la misma?
66,7 0,3 33,3 0,7
¿Alguna vez se ha escapado el fuego del área que estaba previsto
quemar?
61,0 0,4 39,0 0,6
¿Ha recibido usted capacitación sobre el uso del fuego en la
agricultura o los incendios forestales?
9,8 0,9 90,2 0,1
Diagnóstico del uso del fuego en actividades agrícolas en el sitio Estancia Vieja, cantón Portoviejo, Manabí, Ecuador
2025. 18(1): 48-63 Ciencia y Tecnología. 57
Tabla 8. Nivel de delidad de la información (LIF) y factor de consenso entre informantes (ICF) para características de
las variables usos tradicionales del fuego, y técnicas y medidas de prevención para llevar a cabo las quemas
Variables Preguntas Características
LIF
(%)
ICF
Usos
tradicionales
del fuego
¿Cuáles son las
finalidades del uso del
fuego?
Limpieza de terrenos para sembrar o plantar cultivos
agrícolas
64,0 0,3
Eliminar vegetación a orillas de las carreteras 18,0 0,8
Quema de pastos 6,3 0,9
Hacer carbón 6,3 0,9
Limpieza de terrenos para sembrar o plantar cultivos
forestales
5,5 1,0
¿Qué benecios le
reporta utilizar el
fuego?
Ahorrar recursos nancieros y materiales 39,3 0,6
Ahorrar tiempo 26,3 0,7
Aumentar o mejorar la cosecha de determinados
cultivos agrícolas
23,7 0,8
Lograr que el pasto se renueve 5,7 1,0
Eliminar garrapatas e insectos que molestan al ganado 5,0 1,0
¿En qué meses se usa
más el fuego en la
localidad?
Noviembre 52,3 0,5
Octubre 26,8 0,7
Diciembre 13,1 0,9
Agosto 4,6 1,0
Septiembre 3,3 1,0
¿A qué horas usted
preere quemar?
En horas de la mañana 58,5 0,4
En horas de la tarde 35,0 0,7
Al medio día (11:00 – 13:00) 6,5 0,9
¿Con qué frecuencia
usted usa el fuego?
Todos los años 88,6 0,1
Cada dos años 11,4 0,9
Técnicas y
medidas de
prevención
para llevar
a cabo las
quemas
¿Usted quema solo?
Nunca 91,1 0,1
Siempre 5,7 1,0
A veces 3,3 1,0
¿Cuál es la forma más
frecuente en la que
usted hace la quema?
Material combustible apilado en hileras 39,0 0,6
Material combustible disperso en el área 36,6 0,6
Pilas dispersas por el área 24,4 0,8
¿En qué dirección
usted hace la quema?
A favor del viento 60,3 0,4
A favor de la pendiente 39,7 0,6
¿Qué medidas
preventivas adopta
usted antes de usar el
fuego?
Observar la velocidad y dirección del viento 28,1 0,7
Construir brechas alrededor del área a quemar 26,5 0,7
Observar la pendiente del terreno 18,5 0,8
Analizar el tiempo 14,8 0,9
Avisar a los vecinos 11,9 0,9
Avisar a las autoridades 0,2 1,0
Quijije et al., 2025
2025. 18(1):48-63
Ciencia y Tecnología.58
Discusión
Los practicantes de la quema cultural utilizan el fuego
controlado de severidad mixta para administrar activamente
las especies, los hábitats y los paisajes por numerosas razones
culturales (Russell et al., 2024). Uno de los resultados del
diagnóstico realizado en esta investigación es que la principal
nalidad del uso del fuego por parte de los agricultores es
para limpieza de terrenos para sembrar o plantar cultivos
agrícolas, lo cual concuerda con resultados reportados para
localidades de la provincia de Manabí, Ecuador, por Ramos-
Rodríguez et al. (2021) en la parroquia Ayacucho, cantón
Santa Ana; Manrique-Toala et al. (2022a), en la comuna
Sancán y la parroquia Membrillal, cantón Jipijapa; y Ramos-
Rodríguez et al. (2022) en la parroquia Convento, cantón
Chone. Resultados similares para Brasil reportaron Bonm et
al. (2003) en el Parque Estadual da Serra do Brigadeiro, Mato
Grosso, donde el uso del fuego con nes agrícolas (69,1%),
como el desmonte de terrenos para la siembra de cultivos,
es el principal objetivo de utilización de esta técnica en la
región; y de Assunção et al. (2017), para el asentamiento Vale
Verde, Gurupi, Tocantins, localidad donde merecen destaque
la quema para la renovación de pastos y para la preparación de
la tierra para los cultivos.
Cabe mencionar que, en Ecuador, según Carrión-
Paladines et al. (2024), las prácticas de preparación de la
tierra que conducen a incendios forestales varían entre las
regiones naturales. En las regiones costeras, la deforestación
y la quema de vegetación son prominentes (Alhajuela: 24,1%;
Simón Bolívar: 73,5%), seguidas de la quema tradicional
(Alhajuela: 8,2%; Simón Bolívar: 9,3%) y la quema agrícola,
incluidos los residuos de cultivos (Alhajuela: 7,0%; Simón
Bolívar: 10,0%). En la Sierra, la deforestación y la quema
de vegetación tienen porcentajes bajos (Susodel: 5,9%; San
Miguel: 15,6%), mientras que en la Amazonía representan el
33,9%.
Los registros históricos a nivel mundial no dejan lugar a
dudas de que los pueblos primitivos de caza y recolección, así
como los antiguos granjeros y pastores, por varias razones,
incendiaron frecuente e intencionalmente a casi toda la
vegetación que se pudiera quemar a su alrededor (Stewart,
2014). El uso del fuego en la agricultura, la ganadería y la
silvicultura tradicionales es de gran importancia para los
agricultores de los países en desarrollo, donde esta práctica se
considera continuamente la principal causa de los incendios
forestales. Este es el caso de la Reserva de la Biosfera Mariposa
Monarca (RBMM), México, donde paradójicamente se sabe
poco sobre los usos tradicionales del fuego por parte de los
habitantes (Martínez-Torres et al., 2016). El fuego ha sido una
fuente de biodiversidad global durante millones de años. Sin
embargo, las interacciones con factores antropogénicos como
el cambio climático, el uso de la tierra y las especies invasoras
están cambiando la naturaleza de la actividad de los incendios
y sus impactos (Kelly et al., 2020).
En el Parque Nacional Canaima (PNC), Venezuela,
área protegida habitada por el pueblo Pemón, los cambios
socioculturales y demográcos han contribuido al uso
aparentemente insostenible del fuego, lo que ha provocado
la pérdida de bosques y hábitats. El conicto sobre el uso
del fuego se deriva del hecho de que, mientras que los
Pemón dependen para su sustento del uso del fuego para la
agricultura migratoria y la caza, la política de las agencias
gubernamentales del PNC es la exclusión del fuego (aunque
esto no se aplica de manera efectiva) (Bilbao et al., 2010).
El pueblo Rarámuri, Sierra Madre Occidental de Chihuahua,
México, ha conservado sus bosques hasta el presente debido a
su énfasis en mantener una vida tradicional, en lugar de talar
el bosque. Ellos también facilitan el régimen de incendios
mediante la quema (Fulé et al., 2011). Las regulaciones de
los recursos naturales deben ser más sensibles al clima local,
al conocimiento indígena y a las variaciones culturales para
poder producir resultados más sostenibles (Monzón-Alvarado
et al., 2014).
Según la investigación realizada solo el 17,1% de los
encuestados dijo conocer alguna alternativa para no usar el
fuego. Este resultado varía entre localidades de la provincia
de Manabí, Ecuador, por ejemplo, en la parroquia Ayacucho,
cantón Santa Ana (Ramos-Rodríguez et al., 2021) el 59,3%
de los encuestados expresó no saber si dichas alternativas
existen, diciendo que sí el 37,3%; en la parroquia Convento,
cantón Chone (Ramos-Rodríguez et al., 2022) el 75,7% de
los encuestados dijo que sí conocen alternativas para no tener
que hacer uso del fuego, mencionando entre ellas realizar
limpieza manual y no quemar el rastrojo con el n de usarlo
como cobertura del suelo; mientras que en el cantón Jipijapa
(Manrique-Toala et al., 2022b) el 76,0% de los encuestados no
saben que existen alternativas al uso del fuego. En el Parque
Estadual da Serra do Brigadeiro, Mato Grosso, Brasil, (Bonm
et al., 2003) la gran mayoría de los encuestados (90,4%) dijo
conocer alternativas para no utilizar fuego. Sin embargo,
Araya Bravo et al. (2009) proponen alternativas de reemplazo
al uso del fuego luego de las cosechas, las cuales son más
amigable con el ambiente y viable en términos nancieros y
de retorno económico. En este sentido, proponen: compostaje,
lombricultura y vermicompostaje, uso y manejo de rastrojos,
cero labranzas, conversión de residuos, producción de
carbón, producción de alimento para rumiantes, manejo de
ramas, material leñoso y especies no deseadas, silvopastoreo,
silvicultura preventiva y aprovechamiento industrial de
residuos.
En el sitio Estancia Vieja los agricultores encuestados
preeren quemar en horas de la mañana, lo cual hacen
principalmente durante los últimos tres meses del año,
siendo mencionado noviembre un mayor número de veces.
Resultados similares han sido reportados para localidades de
Manabí, tales como la parroquia Ayacucho, cantón Santa Ana
(Ramos-Rodríguez et al., 2021); parroquia Convento, cantón
Chone (Ramos-Rodríguez et al., 2022), con la diferencia
Diagnóstico del uso del fuego en actividades agrícolas en el sitio Estancia Vieja, cantón Portoviejo, Manabí, Ecuador
2025. 18(1): 48-63 Ciencia y Tecnología. 59
de que el 58,5% de las personas que respondieron esta
pregunta dijeron preferir para quemar las horas de la tarde;
y en el cantón Jipijapa (Manrique-Toala et al., 2022b), donde
también la mayoría (79,7%) preere para quemar las horas de
la mañana. En sentido general los meses en que más se quema
están ubicados dos de ellos (octubre y noviembre) al nal de
la época de sequía y uno (diciembre) al inicio de la época
de lluvias (Figura 2). Lo anterior concuerda con Carrión-
Paladines et al. (2024), quienes reportaron un mayor uso del
fuego durante los últimos cuatro meses del año en la región
costa con niveles de delidad de la información de 74,1% para
los meses de septiembre y octubre, y de 25,9% para noviembre
y diciembre. Según Díaz et al. (2023), el pueblo indígena de
los Kichwa-Saraguro del sur de Ecuador ha conado en las
quemas tradicionales para manejar su ambiente. Ellos queman
generalmente durante el fenómeno climático conocido como
Veranillo del Niño, el cual ocurre de mediados de octubre
a mediados de noviembre, temporada muy corta, en la que
no hay precipitaciones (0,0 mm), disminuye la humedad
(60,0%) y aumenta la temperatura (19,0 °C), mientras que la
velocidad del viento se mantiene. Comportamiento similar
a lo descrito anteriormente reportaron Bonm et al. (2003)
para los alrededores del Parque Estadual Serra do Brigadeiro,
Brasil, donde el uso del fuego con nes agropastoriles se hace
especialmente entre los meses de junio y octubre, cuando
ocurre el período seco en la región.
El conocimiento tradicional sobre cuándo quemar debe
ser respetado por quienes diseñan las políticas sobre el uso
del fuego. De acuerdo con Monzón-Alvarado et al. (2014),
en México el calendario de quemas, herramienta para
regular el uso del fuego en las regiones tropicales, no se
ajusta a las condiciones locales ni a las variaciones dentro
del sistema socioecológico. En el momento del día señalado
por la ley mexicana para quemar, de 04:00 a 11:00 horas
hay, en promedio, solo una hora con condiciones climáticas
adecuadas para quemas agrícolas y el resto no reúne las
condiciones físicas requeridas para realizar una quema óptima,
particularmente en términos de los altos valores de humedad
relativa que se experimentan al amanecer y temprano en la
mañana. Una quema exitosa es crucial para los agricultores
ya que esto garantiza la preparación exitosa de la tierra para
la agricultura. Al quemar por la tarde, las probabilidades de
éxito aumentan, pero al hacerlo los agricultores actúan al
margen de la ley. Según de Oliveira et al. (2024), algo similar
ha ocurrido en Portugal donde el fuego ya no es una actividad
compartida por la comunidad debido a la legislación vigente.
Los usuarios optan por poner y no “pastorear” el fuego para
evitar sanciones penales, lo que a veces provoca incendios
forestales, sobre todo entre otoño y primavera.
El mayor porcentaje de encuestados en el sitio Estancia
Vieja queman de 3,1 a 6,0 ha, para lo cual apilan el combustible
en hileras, quemando a favor del viento y nunca lo hacen solos.
Según Ramos-Rodríguez et al. (2021, 2022) y Manrique-Toala
et al. (2022b) tanto en las parroquias Ayacucho y Convento
como en el cantón Jipijapa, los productores queman menos
supercie. No obstante, hay coincidencia en cuanto a que por
lo general apilan el combustible en hileras para quemarlo, lo
cual también hacen a favor del viento y nunca queman solos.
Según los encuestados, las formas de quemar el combustible
o desechos obedecen a la cantidad existente. Si la cantidad
es alta, lo cual garantiza buena continuidad horizontal de
los combustibles, se deja disperso en el área, es decir, no se
apila. Cuando la cantidad es media se hacen pilas en hileras
pues de lo contrario el fuego encontraría dicultades para
propagarse. Si la cantidad es poca, entonces la opción es
hacer varias pilas dispersas por el área a limpiar. Cuando se
quema el combustible disperso en el área, los agricultores
hacen un cortafuego de entre 2 y 4 metros de ancho en todo el
perímetro del área a limpiar, evitando así que el fuego se salga
de control. No obstante, en un estudio realizado por (Ramos
Rodríguez et al., 2024), se obtuvo que el peso del material
combustible seco y la espesura de la capa de combustible
antes de la quema, fueron mayores en las parcelas ubicadas en
las hileras de combustibles que en las áreas donde el mismo se
encontraba disperso. En consecuencia, también se obtuvieron
mayores valores medios para las variables que describen el
comportamiento del fuego (altura de las llamas, intensidad
lineal del fuego, altura de secado letal, calor liberado por
unidad de área) en el primer grupo de parcelas, excepto para
el caso de la velocidad de propagación.
La costumbre de quemar apilando o no el combustible debe
conciliarse con los resultados obtenidos en investigaciones
sobre el comportamiento del fuego. Si la cantidad de
combustible es media o baja para garantizar la continuidad del
combustible, el mismo puede ser apilado, pero aumentando en
un caso el ancho de la hilera y en el otro el diámetro de la pila,
disminuyendo así la altura de la cama de combustibles.
En el sitio objeto de estudio la mayoría de los productores
encuestados expresaron que las principales medidas preventivas
que tienen en cuenta son observar la velocidad y dirección del
viento, así como la construcción de brechas alrededor del área
a quemar. También mencionaron que su área de trabajo sí ha
sido afectada por fuego que vienen de las colindancias y que a
ellos también se les ha escapado la quema de su área de trabajo
pasando a los terrenos vecinos. Lo anterior coincide con lo
reportado por Ramos-Rodríguez et al. (2021, 2022) en las
parroquias Ayacucho y Convento, localidades de la provincia
de Manabí. Similares resultados obtuvieron Manrique-Toala
et al. (2022b) en el cantón Jipijapa, con la diferencia de que
en esta localidad los encuestados manifestaron que a ellos no
se les había escapado el fuego alguna vez ni que sus áreas
han sido alcanzadas por fuegos que vienen de las colindancias
de sus propiedades. De acuerdo con Díaz et al. (2023), el
pueblo indígena de los Kichwa-Saraguro del sur de Ecuador
durante la quema del páramo, para evitar la propagación del
fuego hasta el nal del terreno o hasta donde se desea cortar la
propagación, previamente construyen una franja de desmonte
de aproximadamente 1 m de ancho con azadas (palas) hasta
Quijije et al., 2025
2025. 18(1):48-63
Ciencia y Tecnología.60
obtener material de suelo mineral (sin vegetación). Además,
se controla la generación de posibles chispas de ignición
pisándolas o extinguiéndolas con cubiertas ignífugas
artesanales hechas de pasto húmedo del género Neurolepis
(Poaceae), que son especies endémicas de la zona. También
en los alrededores del Parque Estadual Serra do Brigadeiro,
Braasil (Bonm et al., 2003) las principales medidas de
prevención observadas en la localidad para usar el fuego son
la construcción de cortafuegos y observar las condiciones del
viento, las mismas que se utilizan en el asentamiento Vale
Verde, Gurupi, Tocantins, Brasil (de Assunção et al., 2017),
pero en orden inverso.
Para combatir el fuego que se ha ido de control en la
localidad objeto de estudio los encuestados principalmente
llaman a los familiares y amigos, aplicando como técnica
de combate mayormente la construcción de brechas, usando
machetes y rastrillos y como equipo de protección individual,
botas y camisas de mangas largas. Esto diere con Ramos-
Rodríguez et al. (2022) en la parroquia Convento donde los
encuestados reportaron llamar primero a los vecinos, aplicando
como técnicas de combate el agua y la tierra, usando machetes
y ramas de árboles, existiendo coincidencia para el caso del
equipo de protección individual, mencionando a las botas con
mayor frecuencia. También en la parroquia Ayacucho, según
Ramos-Rodríguez et al. (2021), los encuestados manifestaron
que piden ayuda a los vecinos y usan el agua y la tierra,
siendo las herramientas más utilizadas los azadones y los
machetes, mientras que las camisas de mangas largas son las
más utilizadas para su protección individual. En el Parque
Estatal Serra do Brigadeiro, Estado de Minas Gerais, Brasil,
de acuerdo con Bonm et al. (2003), las técnicas de combate
más utilizadas son la construcción de cortafuegos y el uso de
ramas. También en el asentamiento Vale Verde, municipio de
Gurupi, Tocantins, Brasil, de acuerdo con de Assunção et al.
(2017), las técnicas de combate más mencionadas fueron la
construcción de cortafuegos, además de mencionar el combate
directo y el uso del agua.
Los conocimientos de los productores encuestados sobre
los efectos causados por el fuego al suelo y al medio ambiente
se pueden calicar de bajos, lo que concuerda con lo obtenido
por Ramos-Rodríguez et al. (2021) en la parroquia Ayacucho
con respecto a los efectos sobre el suelo, mientras que sobre
el medio ambiente más de la mitad dijo que el fuego sí afecta,
mencionando al respecto daños en el sistema respiratorio,
contaminación y destrucción de la vegetación. Relacionado
con lo anterior, en el sitio objeto de estudio los encuestados
dijeron no haber recibido capacitación por parte de ningún
ente responsable del tema. Sin embargo, se puede destacar
que algunos productores han recibido alguna información
por medio de la televisión. Estos datos coinciden con las
investigaciones realizadas en las parroquias Ayacucho y
Convento por Ramos-Rodríguez et al. (2021, 2022) y en el
cantón Jipijapa por Manrique-Toala et al. (2022b), localidades
en las cuales se reportó la misma situación en cuanto a las
capacitaciones y el medio por el que han recibido información.
Resultados diferentes a los descritos anteriormente
fueron documentados por de Assunção et al. (2017) para el
asentamiento Vale Verde, municipio de Gurupi, Tocantins,
Brasil, localidad en la que los pobladores presentaron un
amplio conocimiento sobre las prácticas de prevención
y combate de incendios forestales, así como una gran
preocupación por los efectos negativos que el fuego puede
traer. Resultados similares obtuvieron Bonm et al. (2003),
en el Parque Estatal Serra do Brigadeiro, Estado de Minas
Gerais, Brasil, quienes concluyeron que el uso del fuego en
el área objeto de estudio aún es una práctica común entre los
productores rurales, ya que es más viable económicamente y
tiene un efecto rápido. Sin embargo, existe consenso sobre
los daños que puede causar al suelo, a sus vidas y al medio
ambiente.
Trabajos realizados en varias localidades de Manabí,
Ecuador, han dado por resultados que por lo general no parece
haber un gran conocimiento de las prácticas ancestrales y los
encuestados maniestan bastantes dudas o desconocimiento
de los efectos de las quemas en el suelo y en el ambiente, por
lo que hay que poner más peso a lo que aporta la ciencia actual
que al conocimiento indígena y local (Ramos Rodríguez
y Molina Terrén, 2023). Es muy probable que varios de los
conocimientos ancestrales sobre el uso del fuego se hayan
perdido, así en una investigación con los nativos Tsáchilas de
la Comuna Chigüilpe, cantón Santo Domingo, Tubay Moreira
et al. (2024), comprobaron que las interacciones sociales
generan ingresos económicos favorables; sin embargo, en
el proceso se pierden sus costumbres y tradiciones, siendo
la consecuencia más notable, la población limitada que
existe en la actualidad, ya que tanto jóvenes como adultos,
preeren mejorar sus condiciones de vida abandonando el
territorio originario de nacimiento y con ellos sus costumbres
y tradiciones.
Conclusiones
El diagnóstico realizado sobre el uso del fuego en el sitio
Estancia Vieja de la parroquia Colón, cantón Portoviejo,
provincia Manabí, Ecuador, aporta informaciones relevantes
para los decisores involucrados en las actividades de manejo
integral del fuego. En la localidad el uso del fuego sigue
siendo común en las actividades agrícolas, fundamentalmente
con vistas a limpiar los terrenos antes de sembrar o plantar
cultivos agrícolas, pues esto les ayuda a ahorrar tiempo,
recursos nancieros y materiales. Aunque los productores
encuestados manifestaron no haber recibido capacitación
sobre el uso del fuego y los incendios forestales, ellos sí tienen
conocimientos sobre horas y meses en que deben quemar para
obtener el objetivo de eliminar la mayor cantidad de residuos
de cultivos agrícolas y malezas, lo cual hacen por lo general
durante el periodo octubre-diciembre, asociado esto con la
variación anual de la precipitación.
Diagnóstico del uso del fuego en actividades agrícolas en el sitio Estancia Vieja, cantón Portoviejo, Manabí, Ecuador
2025. 18(1): 48-63 Ciencia y Tecnología. 61
También se destaca la forma de quemar los combustibles
en dependencia de su cantidad, así como las medidas de
prevención que observan antes de quemar. Sin embargo, el
trabajo realizado sugiere desarrollar investigaciones similares
en otras localidades pero profundizando más en la relación del
uso del fuego con variables meteorológicas, el comportamiento
del fuego durante las quemas y los efectos de las mismas
sobre el suelo y el medio ambiente en general. Igualmente es
importante que las instituciones correspondientes socialicen
con los productores agrícolas alternativas al uso del fuego,
según viene realizando con éxito el Programa Amazonía sin
Fuego. También se deben establecer los permisos y avisos de
quema e implementar el cálculo de algún índice de peligro
meteorológico en las localidades con mayor concentración de
ocurrencia de incendios forestales.
Agradecimientos
Agradecemos a los agricultores del sitio Estancia Vieja por
su amable disposición para suministrar la información.
Asimismo, extendemos nuestro agradecimiento tanto al
equipo editorial de la Revista Ciencia y Tecnología como a los
revisores anónimos, quienes con sus sabias observaciones han
permitido perfeccionar este artículo.
Referencias bibliográcas
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Copyright (2025) © Vielka Quijije Briones, Marcos Ramos Rodríguez, Daniel Villavicencio Valdez y Tayron Manrique Toala.
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