
Alternativas agroindustriales de los tubérculos de la parroquia Rosa Zárate
2023. 16(1):67-76
69Ciencia y Tecnología.
tierna, y esto inuye en su capacidad para mantener su forma
durante la cocción, así como en su textura nal. Cohesión:
capacidad de las células del tubérculo para mantenerse juntas.
Un tubérculo bien cocido debe ser suave y tener una buena
cohesión, lo que signica que no se desmoronará fácilmente
cuando se manipule o corte. Consistencia: uniformidad
de la textura en todo el tubérculo, distribución uniforme
de la rmeza y la cohesión en toda su estructura. Grado de
humedad: contenido de humedad inuye en su textura. Un
tubérculo con mayor contenido de humedad tiende a tener
una textura más suave y húmeda, mientras que un tubérculo
con menor contenido de humedad puede ser más seco y rme.
Granulosidad: pequeños gránulos o partículas perceptibles al
masticar. Suavidad: facilidad con la que se puede masticar.
Peso y tamaño: se consideró criterios de longitud, que
es la medida desde el extremo más largo del tubérculo hasta
el otro extremo. Ancho: medida transversal del tubérculo,
generalmente tomada en la parte más ancha. Grosor: espesor
del tubérculo. Peso: medida de la masa del tubérculo y se
expresó en forma, redonda, ovalada, alargada.
Materia seca: se obtuvo a partir de la trituración de los
tubérculos, extrayendo toda el agua posible, mediante el
calentamiento realizado en un deshidratador a 70°C.
Para el cálculo de la materia seca se usó la siguiente fórmula:
Ms (%) = peso seco/peso fresco*100
Criterios de exclusión: se asume cualquier dato que no esté
dentro de los criterios de inclusión.
En el análisis económico se determinó el Costo de producción
mediante la fórmula de (Chiliquinga Jaramillo, 2017), CP=
CV +MO. El Margen de utilidad: Mu= CP+ 30%. El Precio
de venta: PV= CP+Mu/Um
Resultados
Determinación de la producción de tubérculos de acuerdo
con el uso del suelo en el cantón Quinindé
La producción de tubérculos en los sectores rurales forman
parte de la identidad cultural de los pequeños productores,
donde la mayor parte de sus cosechas son dirigidas a la dieta
alimenticia de los campesinos, por el alto nivel de nutrientes
que les aporta, sin embargo, no se los establece a mayor
escala y mucho menos con el n de proporcionarles valor
agregado, así mismo, es fundamental mencionar que, por la
globalización y la inuencia de productos externos, cada vez
más, las especies autóctonas y tubérculos van desapareciendo
en las ncas de los agricultores, y preeren sembrar especies
agrícolas que les generé más rentabilidad (Aguirre, 2012). La
supervivencia de los productores quinindeños y su economía
rural, no solo se basa en la productividad del campo, sino
en la biodiversidad de especies que implementan en sus
parcelas, a pesar de ser un cantón que estuvo infestado por el
monocultivo de la palma africana, y todavía existen rezagos
de este proceso en el sector agropecuario. Según el Instituto
Nacional de Estadísticas y censos del año 2010, establece
que el 49% de la población Quinindeña trabaja en el sector
agropecuario. El cantón tiene una supercie de 345,854.36
hectáreas y el 74% de estas son aptas para la producción
agrícola y pecuaria. Actualmente el cantón ocupa alrededor de
139,145.56 hectáreas para la agricultura (Rodríguez, 2021).
El último Censo Nacional Agropecuario (2010), menciona
que, existen aproximadamente 6.025 Unidades de producción
agrícola (UPA), de estas, el 20.1% tiene una supercie total de
8.8 hectáreas, el 50% tiene entre 8.51-38 hectáreas, es decir
que, aproximadamente el 70% de las UPA son pequeñas y
medianas propiedades o minifundios en Quinindé. El cambio
del uso del suelo crea nuevos actores sociales en la economía
del cantón, (Rodríguez, 2021), y con esta investigación
se pretende dar un giro alentador a la pequeña producción
campesina del cantón, a través de la generación de valor a
los tubérculos que se producen en Quinindé. Las cifras
agroproductivas que presenta el Ministerio de Agricultura
y Ganadería del Ecuador, determina que la provincia de
Esmeraldas al año 2021, tiene una supercie de 1,038,261
hectáreas, y apenas 31 hectáreas del espacio agrícola es usado
para la producción de tubérculos, especícamente la yuca.
En Quinindé la agricultura es la principal rama de actividad,
donde la palma africana predominan con 81,586 hectáreas, el
cacao con 8,946 hectáreas, maracuyá 2,438 hectáreas, banano
1,891 hectáreas, palmito 883 hectáreas, abacá 472 hectáreas,
maíz 258 hectáreas, plátano 51 hectáreas, y con menor número
de hectáreas sembradas el arroz, papaya y café, según el IEE
(2015), demostrando que la producción de tubérculos no existe
en las estadísticas ociales del cantón, pero esto no quiere
decir, que no se produzca, sino que rearma, que la producción
de raíces y tubérculos es producida a menor escala y para el
autoconsumo y los pequeños productores. El incremento de
los monocultivos, la inseguridad alimentaria, el incremento de
la pobreza, ha traído consigo la degradación del suelo y el
incremento de la biodiversidad de especies alimenticias, lo que
exige al ser humano a buscar otras fuentes de producción que
sean de fácil adaptabilidad a los productores y que no solo les
permita incursionar en la producción primaria, sino más bien,
dar el siguiente salto en el eslabón de la cadena, y así aportar
a la seguridad alimentaria, diversicar la producción, generar
negocios y empleos agropecuarios y por ende el incremento
de los ingresos, demostrando que es posible adecuar y generar
condiciones agrícolas que permita elevar la productividad,
e identicando mecanismos para aumentar la demanda y
consumo, mediante la transformación de productos, como
harinas, chips, pigmento y/o almidón. Dando una gran
tarea al sector productivo, agroindustrial y académico: de
crear un trabajo articulado para crear diagnósticos, aportar
conocimiento local y conocimiento profesional, que permitirá
determinar tendencias y potencialidades de las raíces y
tubérculos del cantón Quinindé.