
Revista Ciencias Sociales y Económicas | Vol. 7, Núm. 2, julio - diciembre 2023
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Ortega et al., 2023
& Briceño, 2020).
Sin embargo, como indica Guillen (2020)
la complejidad que demanda entender en
que consiste realmente la educación, la
familia actualmente se ha desligado de sus
obligaciones educativas desde el momento que
en que los hijos empiezan asistir a la escuela,
dejando toda la responsabilidad de formación
académica, integral, social, emocional, etc.,
en manos de los educadores.
Por ello, según Parra Pinto (2014),
menciona la importancia de tener claro que la
educación es un proceso que va a lo largo de
toda la vida, siendo un aprendizaje permanente
y que tiene como nalidad alcanzar el máximo
potencial humano, social, espiritual, moral,
ético, emocional, mediante la transmisión,
adquisición y desarrollo de conocimientos,
destrezas, habilidades, competencias, entre
otros, esenciales para el desenvolviendo del
sujeto en la vida personal, social, laboral, etc.
En paralelo, según (Luna & Ramírez ,
2019) mencionan algunos de los benecios de
la participación de la familia en la educación,
los cuales se resumen de la siguiente manera;
los estudiantes con el incremento de la
motivación, logros y éxitos en la escuela,
la familia que aumenta el conocimiento
acerca del desarrollo del niño, aumentan sus
habilidades parentales y la calidad de sus
interacciones y la escuela que en conjunto
con la participación de los padres ayuda a
los administradores y profesores a conducir
un programa de escuela más efectiva, que
conduzca a estudiantes más exitosos.
En este contexto, antes lo expuesto, es
primordial la participación de los padres en
el proceso de adquisición y desarrollo de la
habilidad lectoescritora en los niños. Muchas
veces se piensa que es una tarea exclusiva
de los educadores, pero no es así, la familia
juega un rol fundamental, ya que la lectura y
la escritura es un procesos social y cultural
donde el niño va adquiriendo esta habilidad a
partir de las interacciones con sus semejantes
(Lack & González, 2019).
De acuerdo con Vera, Alcívar y Elizalde
(2022) , los padres y madres son quienes
ayudan a sus hijos a estudiar, explicarles lo
que no entienden y orientarlos en el desarrollo
de sus actividades académicas de manera
adecuada. Esta es la mejor manera y la más
apropiada en la que los padres colaboren con
los docentes en la educación de los niños
cuando se habla de esfuerzo compartido.
Cabe mencionar que las investigaciones
realizadas respecto a la incidencia de la
familia en el desarrollo de la lectoescritura se
basan en el alto impacto que tiene el apoyo
de los padres en el aprendizaje de sus hijos (
Nanne-Lippmann et al., 2022), a través de su
investigación se ha demostrado que el apoyo
familiar en el aprendizaje de la lectura y
escritura desde casa tiene efectos muy positivos
en el desarrollo de estas competencias, desde
edades tempanas, mediante estos apoyos
los y las niñas pueden desempañar mejor su
aprendizaje en la escuela.
En este contexto, Amaya-López (2020) en
su investigación concluyen que la exposición
temprana con modelos lectores familiares
inuye de manera positiva en el aprendizaje
de la lectoescritura en los niños. Los datos
obtenidos en su estudio conrman que la
actitud familiar hacia la lectura y la escritura
y su acompañamiento en el aprendizaje de
estas habilidades en los niños les ayuda en
el desarrollo de las destrezas necesarias para
aprender a leer y escribir.
De acuerdo con lo señalado anteriormente,
(Amaya-López , 2020) asevera que es
signicativo realizar apoyo familiar,
acompañamiento continuo en el proceso de
adquisición de la lectura, lecturas compartidas,
que son herramientas que fortalecen e inciden
en el desarrollo de capacidades cognitivas,
forticando el espíritu crítico, basado en
reexiones éticas sobre la actualidad. Dichas
actividades ayudan a superar los problemas
en la escritura, porque son habilidades que se
desarrollan y aprenden de manera simultánea.
Consecuentemente, aquellos niños que
en sus casas han estado en contacto con
libros, juegos de letras o palabras o que han
escuchado y leído cuentos con sus padres
tienen más posibilidades de adquirir las
habilidades necesarias para el aprendizaje de
la lectura como son la conciencia fonológica,