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Vol. 7, Núm. 2, julio - diciembre 2023 | Revista Ciencias Sociales y Económicas
Plan de capacitación a emprendedores: imperativo para fortalecer las microempresas
constantemente creciendo, aprendiendo,
reinventarse y superarse a sí mismo, cada
día, sin importar el éxito o cuán lejos se
haya llegado. El mundo de los negocios
es un entorno extremadamente dinámico y
cambiante, que exige mucho de aquellos que
emprenden cada día, para poder alcanzar
resultados satisfactorios. Por lo tanto, la
formación es el factor determinante que debe
acompañar a cada persona que emprende,
la práctica va de la mano de la formación
constante, porque impulsa una producción
inteligente.
En el cantón La Maná se realizan cada
día nuevas actividades productivas; el sector
comercial crece constantemente, sin embargo,
también existen personas que fracasan y no
pueden mantenerse en el mercado; lo que
revela la imperiosa necesidad de capacitarlos
en diferentes aspectos, cuyo dominio
favorezca la permanencia y el crecimiento de
los negocios.
Numerosos investigadores de diferentes
países han incursionado acerca del
emprendimiento, su formación e importancia
en el ámbito empresarial, entre los que se
destacan en los últimos años: Gonzaga, Alaña
y González (2017), González, Becerril y
Fonseca (2018), González-Tejerina y Vieira
(2021), Grotz (2019), Han, Goleman y Mckee
(2019), Beras (2019), Guachimbosa, Lavín
y Santiago (2019), Guerrero y Villamar
(2019), así como Ortogorin (2018). Para
Hernando (2013) un emprendedor es: “Una
persona que identica oportunidades de
negocios y organiza los recursos necesarios
para aprovechar estas circunstancias. Los
emprendedores pueden ser trabajadores por
cuenta propia y trabajadores por cuenta ajena”
(p.30).
Giurfa (2010) reexiona en relación al
debate que se genera en torno a cuál es el
término correcto, si emprendedurismo o
emprendimiento. Se reere al emprendimiento
como: “la actividad iniciada por el
emprendedor con objetivos y medios para
llevarlos adelante” (p.10); y nalmente se
reere al término emprendedurismo: “cuando
se mencionan los estudios, las dinámicas
sociales, las teorías, la herramienta, la política
que tiene su atención en el emprendedor o
en su actividad en general” (p.10). Además,
el autor coincide con la aplicación de
distintos conceptos como emprendimiento,
espíritu empresarial, emprendedurismo,
empresarialidad e incubación de empresas;
considera que poco a poco se ha ido gestando
esta nueva corriente de apoyo a la creación de
empresas.
Por otro lado, Salinas, Gándara, Alonso
y Santamaría (2013), mencionan el término
autoempleo y lo denen como: “Actividad
profesional o empresarial generada por una
persona que lo ejerce de forma directa” (p.8);
es decir, el autoempleo es una vía que toma un
individuo para su incorporación al mercado
laboral, con lo que contribuye a la mejora de
la economía.
La creación de una empresa propia
benecia a quienes la crean e inuye, además,
en el desarrollo del tejido empresarial,
en la economía, generando empleo (pago
de impuestos, sueldos, seguridad social).
Se considera, que una articulación de
competencias emprendedoras de forma
sistemática durante el proceso de capacitación
de los emprendedores permitirá, no solo
desarrollar una cultura de emprendimiento,
sino que, además, entregará a la sociedad
un individuo apto para una inserción laboral
exitosa.
En consecuencia, la formación para el
emprendimiento en la actualidad guarda una
relación funcional estrecha con el Plan Nacional
de Desarrollo “Creando oportunidades 2021-
2025”, que articula la formación de tercer nivel
con las necesidades productivas territoriales,
a n de brindar mayores oportunidades. La
capacitación contribuye al fortalecimiento
de las capacidades empresariales como eje
fundamental para el desarrollo productivo del
país. De esta manera, se articulan los procesos
de capacitación para el emprendimiento con el
entorno empresarial.
Briasco (2016), considera la competencia
referida a la iniciativa y espíritu emprendedor
como: “La capacidad de transformar las
ideas en actos; habilidades para proponerse